Hola amor, yo sé que no es demasiado tarde, es más, por el
contrario, es demasiado pronto… pero no importa. Esta es una carta previa, las
cartas póstumas son muy tristes. Hoy, en el futuro que ahora es tu presente,
quiero decirte que todo esto fue grandioso, lo que pudo y no pudo ser, recuerda
como celebramos nuestro mes sin cumplirlo, nuestro primer semestre sin llegar a
vivirlo, y finalmente nuestro primer y segundo aniversario sin siquiera comprar
calendarios.
Hoy es especial, más que nunca, hoy es el final del fin, sin
siquiera haber inicio. Es la cosa más hermosa que puedes llegar a sentir; ahora
tú, si tú, eres ectoplasma en el presente, eres sombra de un atardecer
arrebolado en la mañana, eres amanecer de seis de la tarde, eres todo aquello
que emociona y tan anacrónica con el paso del tiempo.
Pareces siempre llena en todo
instante, pero vacía cuando llega el momento; en tu mente soy ahora,
procrastinación del deseo más intenso, que siempre intenso arde en la mañana… pero que ahora, en la noche de la tarde, yo no hay humo, menos calor y ni vestigios de fuego; de todos modos, si observas
bien, verás que poco a poco esa hoguera del mañana pulveriza en cenizas las
células de mi cuerpo. En medio de todo logras el fin... ¡pero no estás
pensando en el medio!
Es difícil construir de pleonasmos cada instante, en el
ahora del presente, cuando aquellos se repiten con desdén desde el futuro, el
cual cimientas de estructuras de cartas siempre endebles cuando pasa el tiempo.
Finalmente, como toda buena
carta, solo queda decir Cuánto Amo... Si... Cuánto Amo aquel Fantasma del Futuro Inexistente, que murió en el pasado que destruye siempre el paso del tiempo.