Monotonía
Una sonrisa llegó a mi rostro en este instante, me encontraba en el piso 12, a minutos de mi muerte, yo aún no lo sabía… estaba caminando por el pasillo de mi oficina, mirando los rostros aburridos de todos mis compañeros, el cansancio de la rutina acababa con sus expresiones, “sus problemas allí no importaban” , ese era el lema de nuestro jefe, todos bromeábamos imitándolo a sus espaldas, todos éramos hipócritas con él, bueno casi todos, no faltaba aquel que lamía sus botas para solicitar un favor de “su majestad”… ése día por la mañana, antes de salir, todo fue muy normal, nada fuera de lo común, lo mismo de siempre, un café, las noticias trágicamente divertidas que todos los días simulamos su importancia; lo único diferente en aquel día fue la parada de mi reloj, se había quedó sin batería… me dio mamera pensar que tendría que ir con el relojero local que demoraba semanas cambiando una maldita pila…
A 3 semanas de mi cumpleaños número 28, soy un maldito perdedor, vivo solo, mi familia no existe… todo es monótono, todos los días se pueden resumir en pocas palabras… lunes: jefe furioso con todo el mundo por perder en golf; martes: no hay café en mi casa, siempre olvido comprarlo el lunes; miércoles: Sándwich de jamón y mucha mayonesa; Jueves: Hablo con la chica linda de aquella fotocopiadora; Viernes: rumba, trago, a veces drogas cuando mis amigos llevan, sexo con la chica de la noche… la promiscuidad es una regla ahora… Sábado: Dolor de cabeza… techo blanco… nada en la tv; Domingo, pensar en aquella rutina nuevamente; es aterrador ver la vida así, verla como un ciclo semanal, seguir siempre la misma aburrida rutina durante 60 años para simplemente esperar la muerte…
La mayor emoción de mi vida es correr para no perder el bus, aquellos instantes son los que más aprecio, suena raro, ya lo sé, pero sentir que estás haciendo algo que cambia el ritmo de tu vida es excitante, algo tan insignificante se puede transformar en el motivo de tu vida… quiero aclarar que no soy un freak, no creo ser el estereotipo de sujeto que llegará un día a su oficina, con una 9mm disparando a todo el mundo, cuidando de reservar la última bala para alojarla en su cráneo, aunque pensándolo a fondo sería algo por lo que me recordarían, al menos tendría reconocimiento por algo que hice... jajaja… me parece jocoso imaginar aquel titular en el periódico amarillista de turno “empleado psicópata acribilla a sus compañeros y se vuela los sesos”… jajaja…
A 15 minutos 32 segundos de mi muerte, estoy tomando mi último café… está un poco amargo, pero hoy jueves, no tengo ganas de hablarle a la linda chica… estoy aburrido… no sé si la música tan estrambótica que he escuchado los últimos días ha afectado mi sentido de cordura… pero la verdad no importa… todo sigue igual de monótono… un café amargo tal vez cambie mi rutina… necesito hacer algo medianamente emocionante… en un instante de lucidez me di cuenta que llevaba trabajando en ese aburrido trabajo 3 años y solo conocía la entrada, el rostro del portero, el camino hacia el ascensor y todo el piso 12… la mayoría de mis compañeros solo conocían esos espacios… aunque reconozco que habían algunos aventurados que por error pisaban los extraños territorios del piso 13… era toda una travesía aquel viaje, según nos cuentan nuestros valientes que han regresado… todos quedábamos intrigados y maravillados, siempre rodeábamos a aquel valiente héroe para que nos contara como era lo demás, como era allá afuera…
Ahora faltan 8 minutos 22 segundos … decidí ir al piso 250… tomé el ascensor, me sentía extraño, me sentía un extranjero en cada piso intermedio en el que se detenía el elevador… parecía como si en cada piso hablaran una lengua extraña… creo más bien que ese café debió haber tenido alguna sustancia extraña… ja… llegué al piso 250 y la vista era espectacular, me lo había perdido por años… pero bueno, ese era yo, decidí ir a la azotea, quedaba en el piso 321, volví a tomar el elevador, pasé por lugares foráneos nunca antes visitados por un empleado del piso 12, llegué a la azotea, la puerta estaba asegurada con una cadena y un candado… me dio de nuevo mamera… ¿Por qué no hacer algo impulsivo? pensé… mi reloj que no funcionaba, detenido extrañamente a la 1:19, lo miré con desprecio un instante, precedí a retirarlo de mi brazo derecho y luego lo arrojé contra un locker de emergencia que albergaba todos los implementos contra incendios… tomé el hacha que había, después rompí el candado que me impedía acceder a la azotea… en verdad ese café debió haber tenido algo… bueno ya no importaba… me encontraba a 3 minutos 16 segundos de mi muerte… vi por instante la ciudad en toda su magnitud, no veía problemas desde esa altura, parecía que no había congestión, contaminación, no parecía haber problema alguno… tal vez Dios, Alá o Buda, no intervenían en nosotros por eso… desde sus altura no veían con claridad lo que sucedía aquí en la tierra…
Estaba a 1 minuto de mi muerte… me acordé de los momentos en los que corría para tomar el autobús… momentos de libertad que por breves instantes percibía… la libertad me hacía sentir bien… fije mi vista en la cornisa del edificio, fue entonces cuando comencé a correr hacia ella, a toda velocidad, quitándome el saco de paño y rasgándome la camisa, haciendo volar los botones… llegué al borde del abismo y tan solo me arrojé hacia adelante con todas mis fuerzas, el tiempo se detuvo en ese instante… ahora quedan alrededor de 30 segundos para mi muerte, mientras caía me sentía libre y seguía pensando que ese café tenía algo… 23 segundos… dicen que toda tu vida pasa segundo a segundo cuando vas a morir… lo cierto es que solo una imagen se posó en mi mente un buen momento, era una mujer que el tiempo no había logrado borrar, en ella pensaba casi todos los días, era el rostro que veía en todas las mujeres con las que había estado… 20 segundos… miraba el paisaje, el tiempo parecía detenerse, no tenía temor… 19… 18… 17… 16… 15... Que hermosa vista, tan solo pensaba eso… 10, el asfalto se acercaba, 9, la gente que percibió mi cuerpo cayendo se veía aterrada… 8… estaba sonriendo al ver el rostro de aquellos condenados… 7, faltan algunos metros nada más… 6 me tranquilizo… 5 el viento me refresca… 4 el mejor café de mi vida… 3 percibo que estoy en el piso 12… 2 respiro hondo… 1… bienvenidos…. 0… todo se ha oscurecido… ¡¡Por fin soy libre!!…
Bueno pensarás que soy un estúpido al haber hecho eso… no había razón para hacer aquello… sin embargo, todas nuestras acciones nos conducirán a la muerte… que hagamos algo productivo o no es distinto… creo que lo que hice fue no fue egoísta, o altruista ni nada, no tenía sentido hacerlo, solo lo hice… pero tal vez haya ayudado a persuadir a alguien más de hacer lo mismo que yo… tal vez, solo tal vez, alguien invente una mejor forma para lograr la libertad… salté solo porque lo quería hacer… los periódicos sensacionalistas dirán que tuve muchos problemas mentales, económicos, etc., no me preocupa que digan… Yo solo digo… fui libre… cuantos no quisieran experimentar por al menos 30 segundos lo que es la libertad… hay un precio lo sé, todo tiene un precio, pero valió la pena… lo mejor de la vida es arrojarse al precipicio de tus temores, si no lo haces… no creo que aquello que haces a diario se pueda llamar vivir.
Por: Hugo Ortega
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