Son tus labios de cianuro y tu cuerpo el renacer…Son caricias de gran fuego… el frío de tu piel…Tu mirada que envenena… a quien no quiere ver…Tu sonrisa es el cielo donde quiero cometer…Mil pecados que el averno… me permite y son ley…Tú que crees en el cielo… y yo que muero por la fe…Quebrantando en tu cama mandamientos como el seis…Ya no hay acto tan impuro que morir sin conocer…El secreto que tu cuerpo me susurra con placer…Y me dice “¿tú qué esperas?… ¿acaso es timidez?”…Respondiendo ya mi cuerpo “esta noche has de ceder!!
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